Cuando hablamos de desarrollo motor en los bebés, en nuestra consulta damos mucha importancia a algo que puede parecer muy sencillo: ofrecerles tiempo, espacio y libertad para moverse. Durante los primeros meses de vida, el bebé está descubriendo su propio cuerpo. Cada movimiento, cada giro y cada intento de cambiar de posición son oportunidades para experimentar, aprender y descubrir de lo que es capaz. Desde nuestra manera de trabajar, creemos que no necesitamos colocar constantemente al bebé en determinadas posiciones ni hacer por él aquellos movimientos que todavía no ha conseguido realizar. Preferimos ofrecerle las condiciones necesarias para que pueda descubrirlos por sí mismo, respetando su ritmo y sus capacidades.
Aprender a través del movimiento.
Para desarrollarse, un bebé necesita algo tan sencillo como poder moverse libremente, intentar, equivocarse y volver a intentarlo. Cuando tiene la oportunidad de explorar, el movimiento se convierte en una experiencia propia. Aprende a sentir su cuerpo, a descubrir qué puede hacer y a encontrar diferentes maneras de conseguir aquello que se propone. Por ejemplo, cuando está boca abajo, descubre nuevas sensaciones, experimenta con sus apoyos, fortalece progresivamente su cuerpo y empieza a conocer sus posibilidades. Poco a poco, explora, gira, cambia de posición y descubre nuevas formas de relacionarse con el espacio. Así, sin que tengamos que colocarle constantemente, va encontrando sus propias estrategias para llegar a cada posición. Para nosotros, este proceso es tan importante como alcanzar el resultado. No se trata únicamente de que el bebé consiga sentarse, girarse o desplazarse, sino de que pueda participar activamente en el camino que le lleva hasta allí.
Nuestro papel: acompañar sin hacer por él.
Como adultos, es natural que queramos ayudar. Cuando vemos que un bebé intenta alcanzar algo o llegar a una posición, podemos sentir la necesidad de facilitarle el movimiento. Sin embargo, en nuestra consulta creemos que acompañar no significa hacer por ellos. Nuestra función es observar, conocer las capacidades de cada bebé y ofrecerle oportunidades para experimentar. No buscamos acelerar su desarrollo, sino favorecer que pueda desarrollarse respetando su propio ritmo. Por eso, animamos a las familias a observar antes de intervenir:
¿Qué puede hacer ya?
¿Qué está intentando?
¿Qué le interesa?
¿Tiene suficiente espacio para explorar?
Muchas veces, lo que necesita no es que hagamos el movimiento por él, sino simplemente tiempo y oportunidades para intentarlo. Esto no significa que debamos permanecer al margen ante cualquier dificultad. En nuestra consulta valoramos a cada bebé de manera individual y, cuando consideramos que necesita ayuda, intervenimos de la forma que creemos más adecuada. El movimiento libre no significa ausencia de acompañamiento. Significa saber cuándo ayudar y cuándo dejar espacio para que el bebé descubra por sí mismo.
Crear un espacio que le permita moverse.
Para que el bebé pueda explorar, también necesitamos cuidar el entorno.En nuestra consulta damos mucha importancia a ofrecer un espacio seguro, confortable y adaptado a sus capacidades, donde pueda moverse con libertad y siempre bajo la supervisión de un adulto.Un espacio amplio, despejado y preparado para el movimiento ofrece al bebé la posibilidad de cambiar de posición, experimentar con sus apoyos y desplazarse cuando empiece a descubrir nuevas formas de hacerlo.No se trata de dejarle solo ni de desentendernos de lo que hace. Al contrario: estamos cerca, observamos y le ofrecemos seguridad, pero evitamos interferir constantemente en movimientos que puede descubrir por sí mismo.
Cada bebé tiene su propio proceso.
Durante los primeros 12 meses, el desarrollo motor cambia muchísimo. El bebé va descubriendo sus manos, controla progresivamente la cabeza, experimenta con diferentes apoyos, aprende a girarse y encuentra nuevas formas de cambiar de posición y desplazarse. Pero no todos los bebés siguen exactamente el mismo camino ni lo hacen al mismo ritmo. Por eso, en nuestra consulta no entendemos el desarrollo motor como una carrera en la que todos los bebés deben alcanzar determinadas posiciones en un momento concreto. Nos interesa observar cómo evoluciona cada uno, qué capacidades tiene y cómo va construyendo sus propios movimientos. Cuando existe una dificultad o algo nos preocupa, lo valoramos de manera individual. Y cuando el bebé simplemente necesita más tiempo para descubrir una habilidad, procuramos que tenga las oportunidades necesarias para hacerlo.
Confiar también es acompañar.
Para nosotros, el movimiento libre es una manera de entender y acompañar al bebé. Significa confiar en sus capacidades, permitirle experimentar y comprender que aprender a moverse implica probar, equivocarse, cambiar de estrategia y volver a intentarlo. Por eso, en nuestra consulta no buscamos hacer más por el bebé, sino crear mejores condiciones para que él pueda hacer por sí mismo. Le acompañamos, le observamos, adaptamos el entorno y estamos disponibles cuando necesita nuestra ayuda. Pero también respetamos esos momentos en los que necesita explorar sin que nos adelantemos a sus movimientos. Nuestra función no es hacer el movimiento por él, sino ofrecerle el tiempo, el espacio y la libertad para descubrirlo. Porque acompañar no es colocar, dirigir o hacer por ellos. Acompañar es estar presentes, ofrecer seguridad, respetar sus tiempos y confiar en todo lo que pueden llegar a descubrir por sí mismos.
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